La pompa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No se decirte con exactitud todos los parámetros que abarcan mi vida. Tampoco se justificar lo que hice y se que la cárcel es lo que merezco, aun así reconoce que la casualidad no es una forma de vida sino eso mera casualidad. Roberto soy tu abogado y presentaré paranoia en el juicio aunque su trayectoria en la universidad y su tesis doctoral harán que al juez le resulte poco creíble.

-Es curioso como 10 segundillos cambian la vida-

-¿Realmente no sientes nada? He visto casos de asesinatos pero como este no muchos la verdad.

-Verle me producía asco... fatiga.

-Era su alumno un benjamín, yo soy tu abogado no tu cura pero joder es que necesariamente estas mal de la olla y eso lo vamos a utilizar. Diremos que fue por enajenación mental podremos incluso dejar la condena en un mero internamiento psiquiátrico.

-¡Déjese de jilipolleces! Cuando pasó sabía perfectamente lo que hacía y lo que no.

-Nadie hunde un boli en la garganta de su alumno en plena clase ¡Eso no puede ser algo fortuito! Nunca lograré entender los motivos y eso es precisamente la locura. Cuando no existe un por qué.

-Pero ¿es que no me escucha? Se lo he dicho miles de veces, claro que existe una razón. Todo transcurrió en segundos.

-¡No empieces otra vez por dios!

-Mira solo veo imágenes a cámara lenta, era un día gris y la lluvia caía de costado en la ventana de la clase. Los alumnos estaban  algunos medio dormidos, algunos medio drogados y otros medio atentos. Los demás se amontonaban como becerros en las sillas. Era el típico día de invierno en el que se está en clase explicando a una masa que no quiere oírte. Yo decía algo sobre el gran maestro Miró e intentaba contarles que la vida es algo más que follar, drogarse y aprobar que no se limiten a pensar, que se cansen de olisquear en busaca de información, que sean capaces de formularse preguntas y luchar por hallar las respuestas. La lluvia no dejaba de caer cuando entusiasmado rondaba por la clase por un momento creí que les estaba tocando alguna vena con algo de sensibilidad. Cuando lo vi. Fueron segundos pero interminables el tenía la boca como las vacas cuando mascan la hierva porque era eso lo que hacia mascar como un becerro. Pude observar como su boca hundía esa pasta rosa con desprecio, con indiferencia sin conocimiento alguno del respeto. Pude distinguir el sonido de las gotas de lluvia por última vez en el cristal justo antes de presenciarlo. Fue con descaro y premeditación Guillermo el alumno que representa lo que para mi es el anti-alumno, la mierda personificada me miró y con la boca en forma de O, comenzó a expulsar aire que reboto en la viscosidad rosa para hincharla. Yo intentaba decirles que es la vida y como morir habiendo hecho algo con ella y el se limitó a continuar hinchando ese asqueroso globo. No lo pensé me abalancé.

-Si, si  conozco la historia si. Mira locura y punto eso alegaremos las diecisiete puñaladas con el boli que le asestaste y esa historia del chicle nos garantizan la victoria, bueno espera mi llegada mañana cogeré un traje elegante y ensayaremos todas y cada una de las preguntas posibles que se nos presentarán durante el juicio, he de irme.

                                                                 David Martínez Hernández

 

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